Adictos al Sexo
El adicto al sexo siente falta de control sobre sus actos, a pesar de sus consecuencias negativas. ¿Cómo se puede tratar esta adicción?

Adictos al sexo
Los placeres de la vida se pueden degradar hasta convertirse en todo lo contrario a lo que se entiende por placer. Un ejemplo de ello es la adicción sexual, padecida por personas que tienen un deseo sexual anormalmente intenso o una obsesión con el sexo. El sexo tiende a dominar el pensamiento del adicto, lo cual hace que sea muy difícil tener relaciones personales sanas.
La adicción al sexo ha aparecido en noticias publicadas sobre famosos y en las listas se cuentan artistas como David Duchovny, Britney Spears, Lindsay Lohan, David Arquette, Charlie Sheen, Hugh Grant y Dennis Rodman.
Los adictos al sexo siguen un pensamiento distorsionado, aunque intentan racionalizar y justificar su conducta. Por lo general, niegan tener un problema y excusan sus acciones.
La adicción sexual tiene como objetivo el placer, pero a costa de peligros y sufrimientos. Además de dañar las relaciones, interferir con el trabajo y la vida social, una adicción sexual también pone a la persona en riesgo de sufrir trastornos físicos y emocionales.
La adicción al sexo es un concepto cada vez más amplio que incluye actividades ilícitas como el exhibicionismo (exponerse en público), el sexo telefónico o el abuso sexual. Sin embargo, los adictos al sexo no necesariamente se llegan a convertir en delincuentes sexuales.
Comportamientos asociados con la adicción al sexo
- Masturbación compulsiva
- Relaciones extramatrimoniales
- Parejas sexuales múltiples o anónimas
- Consumo constante de pornografía
- Relaciones sexuales sin protección
- Cibersexo (telefónico, internet)
- Contratación de prostitutas
- Exhibicionismo
- Citas a través de anuncios personales
- Voyeurismo (observar a los demás)
- Acoso sexual
- Abuso sexual
- Violación
Consecuencias
Por lo general, una persona con una adicción al sexo gana poca satisfacción de la actividad sexual y no forma lazos emocionales con sus parejas sexuales. Además suelen surgir sentimientos de culpa y de vergüenza.
Un adicto al sexo también siente la falta de control sobre su comportamiento, a pesar de las consecuencias negativas que tiene (financieras, de salud, sociales y emocionales).
¿Cómo se trata la adicción sexual?
La mayoría de los adictos al sexo viven en la negación de su adicción y el tratamiento depende de si la persona llega a aceptar que tiene un problema. En muchos casos, se necesita un acontecimiento importante (la pérdida de un puesto de trabajo, la ruptura de un matrimonio, un arresto o una crisis de salud) para forzar a la persona a admitir su problema.
El tratamiento de la adicción sexual se centra en el control de la conducta adictiva y en ayudar a la persona a desarrollar una sexualidad sana. Pasos necesarios son la educación sobre la sana sexualidad, el asesoramiento psicológico, el coaching de salud y la terapia familiar. También existen grupos de apoyo gratuitos como el programa de “los 12 pasos para Adictos al Sexo Anónimos”.
La medicación más utilizada para mitigar los comportamientos obsesivo-compulsivos son los antidepresivos.
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